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Un logro agridulce que nos obliga a seguir al pie del cañón

✍️ Por: Yolanda Delgado

Publicado el: 17/09/2026 17:52

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Tras meses de lucha, reclamaciones, desgaste y demasiadas puertas que hemos tenido que empujar, el Grado III+ ya es una realidad en nuestra casa. A partir del próximo lunes, el servicio estará activo (por ejemplo, con la incorporación efectiva de los apoyos y recursos de atención domiciliaria y autonomía personal que tanto tiempo llevamos demandando).

Podría escribir estas palabras únicamente para celebrar. Pero no puedo.

Porque mientras en nuestra casa por fin empieza a hacerse efectivo un derecho que llevábamos reclamando desde hace meses, hay compañeros y familias que siguen esperando. Personas con ELA, grandes dependientes y cuidadores agotados que continúan sin recibir la atención que necesitan (como ocurre en muchos casos con los expedientes atascados en los servicios de valoración autonómicos).

La realidad de la espera y el desgaste

Yo sé lo que significa esperar cuando cada día cuenta. Sé lo que significa cuidar las 24 horas, vivir pendiente de una respiración, de una medicación, de una noche complicada o de una nueva pérdida de autonomía. Y sé también lo que significa tener que dedicar las pocas fuerzas que te quedan a reclamar ante la Administración algo que debería llegar sin necesidad de luchar constantemente.

Nuestro Grado III+ no ha caído del cielo. Ha habido insistencia, reclamaciones y mucho trabajo detrás para conseguir que aquello que nos correspondía terminara haciéndose efectivo.

Por eso, aunque desde el lunes nuestra situación cambie, yo no pienso mirar hacia otro lado.

  • No quiero que nuestra casa sea una excepción mientras otras familias siguen abandonadas a su suerte.

  • No quiero que nadie tenga que gritar más fuerte, exponerse públicamente o llegar al límite para conseguir atención.

  • Los derechos no pueden depender de quién tenga fuerzas para pelear.

Una lucha que no termina aquí

Hoy hablo por Toni, por mí y por todos esos compañeros que todavía están esperando. Por los enfermos que no pueden esperar meses. Por las familias que llevan demasiado tiempo sosteniendo solas una situación insoportable. Y por quienes, desgraciadamente, se han quedado por el camino antes de ver llegar aquello que les correspondía.

Desde el lunes tendremos el servicio.

Pero mi lucha no termina el lunes. Seguiré alzando la voz mientras quede una sola familia esperando aquello que necesita para poder cuidar con dignidad.

"Conseguir el Grado III+ para nosotros no significa olvidarnos de los demás. Significa tener todavía más motivos para seguir luchando."

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