ESCRITO PÚBLICO DE INDIGNACIÓN Y DENUNCIA CIUDADANA SOBRE LA SITUACIÓN EN ESPAÑA
✍️ Por: Juan Antonio Sanchez
Publicado el: 31/07/2026 02:57
España atraviesa un momento crítico que muchos ciudadanos ya no pueden seguir callando. Lo que está ocurriendo en nuestras fronteras, especialmente en Ceuta, Melilla y las Islas Canarias, ha dejado de ser una simple cuestión migratoria para convertirse en un problema de seguridad nacional, de gestión estatal y de falta de control institucional. La gente lo ve, lo siente y lo sufre: esto ya no es normal.
Durante años se ha repetido el discurso de que quienes llegan lo hacen buscando una vida digna. Y es cierto que muchas personas migran por necesidad. Pero también es cierto —y cada vez más evidente— que la gestión de estas llegadas es caótica, opaca y desbordada, y que la ciudadanía se siente abandonada, desinformada y desprotegida.
La indignación nace de una pregunta que nadie responde: ¿Por qué llegan tantos hombres jóvenes, solos, sin documentación, sin control y sin explicación? ¿Dónde están las mujeres? ¿Dónde están los niños? ¿Por qué los flujos parecen coordinados en momentos concretos? ¿Por qué las autoridades no explican nada?
La falta de transparencia es lo que alimenta el miedo. La falta de control es lo que alimenta la sospecha. La falta de responsabilidad es lo que alimenta la indignación.
Fundamento legal de la indignación
La Constitución Española establece obligaciones claras que hoy parecen ignoradas:
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Artículo 104 CE: Las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado tienen el deber de “proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades y garantizar la seguridad ciudadana”.
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Artículo 97 CE: El Gobierno dirige la política interior y exterior, la defensa y la administración civil y militar.
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Artículo 10 CE: La dignidad de la persona y los derechos inviolables son fundamento del orden político y la paz social.
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Artículo 15 CE: Todos tienen derecho a la seguridad y a la integridad física.
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Artículo 139 CE: Todos los españoles tienen los mismos derechos en cualquier parte del territorio nacional, lo que incluye el derecho a la seguridad en Ceuta, Melilla y Canarias.
Además, la Ley Orgánica 4/2015 de Seguridad Ciudadana establece que el Estado debe garantizar la protección de fronteras y la seguridad de la población.
Y la Ley Orgánica 2/1986 de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad obliga a actuar cuando exista riesgo para la seguridad nacional o para la integridad territorial.
Cuando la ciudadanía ve que estas obligaciones no se cumplen, la indignación es legítima.
España se siente desbordada
Lo que duele no es la existencia de personas que buscan una vida mejor. Lo que duele es ver cómo España queda expuesta, cómo las fronteras se descontrolan, cómo las instituciones improvisan, cómo la gente no recibe explicaciones, cómo la seguridad parece debilitada y cómo la dignidad nacional se erosiona.
La ciudadanía siente que:
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No se protege la frontera.
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No se informa con claridad.
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No se actúa con firmeza.
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No se garantiza la seguridad.
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No se respeta la preocupación del pueblo.
Y cuando un país siente que pierde el control, aparece la rabia. Y cuando aparece la rabia, aparece el conflicto. Y cuando aparece el conflicto, ya es demasiado tarde.
Este escrito es un golpe en la mesa
España merece fronteras seguras. España merece transparencia. España merece respeto. España merece que se le hable claro. España merece que se la proteja.
La indignación no viene de odio. Viene de miedo. Viene de cansancio. Viene de sentir que nadie está cuidando de España como debería.
Por eso este escrito existe: Para decir basta ya. Para exigir responsabilidad. Para reclamar control. Para pedir claridad. Para recordar que la seguridad nacional no es un juego político. Para recordar que la dignidad de un país no se negocia.
España está despertando. Y cuando un pueblo despierta, ya no vuelve a dormirse.
Es hora de despertar, españoles; están a punto de destruir el país por el cual nuestros abuelos y padres tantas lágrimas y sacrificio realizaron.